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| Bronces franceses: la naturaleza a subasta |
| París, Salón de 1831. El escultor Antoine Louois Barye presenta su bronce Tigre devorando a Gavial. La voces de los académicos se alzan contra la representación de animales en el ámbito oficial y, aunque Barye tuvo gran éxito comercial, muchas de sus obras fueron rechazadas en sucesivos Salones, por lo que decidió no volver a exponer allí. Con esta reacción ante el Neoclasicismo se inaugura una nueva escuela, la animalista, a la que se adscribirán muchos escultores y cuya capacidad para atraer la atención del expectador se mantiene vigente en nuestros días, con un amplio abanico de precios en función, sobre todo, de la calidad y época de la pieza. |
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agosto y septiembre de 2007 |
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| Bronces vieneses: miniaturas de época imperial |
| La Viena de finales del siglo XIX es el escenario en el que se desarrolla un tipo de pequeñas piezas en bronce
policromado, de motivos naturalistas, eróticos y orientalistas principalmente, cuya capacidad para enamorar
al espectador se mantiene vigente hasta el día de hoy. Los tamaños oscilan entre un centímetro
(las miniaturas más difíciles de encontrar) y algo menos de medio metro de altura, aproximadamente.
Los precios, para todos los bolsillos: desde noventa euros hasta los veinte mil que alcanzó una lámpara
de tema oriental y firmada “Nam Greb”, seudónimo de uno de los principales broncistas vieneses
de finales del XIX, subastada en Segre el pasado mes de octubre. |
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enero de 2007 |
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