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Una fecha, por favor
Entre la esperanza y el desánimo, la anunciada Ley de Mecenazgo no acaba de ver la luz. El paisaje al que se enfrentará y al que tendrá que dar respuesta no admite mucha espera y no es precisamente halagüeño. En los últimos cinco años el mercado del arte cayó un 44%, registrando un déficit comercial en 2011 de 88 millones de euros en importaciones, frente a 66 millones en exportaciones.
Igualmente, el 97% de las obras de artistas españoles vendidas en el citado año fueron registradas en el extranjero. En esa línea, los precios de las obras de arte vendidas en nuestro país están por debajo de la media europea un 39%.
En conjunto, la opinión generalizada de todos los agentes apunta a la falta de apoyo institucional al coleccionismo, la ausencia de incentivos fiscales y un IVA del 21% que, aunque iguala al vigente en Italia y Portugal, supera al del Reino Unido, Francia, Países Bajos y Alemania. En este escenario, la Ley de Mecenazgo tendría que abordar importantes reformas que pasarían, entre otras, por la deducción del 25% en los gastos de los galeristas y expositores en ferias nacionales e internacionales, y del 20% en los gastos realizados en la promoción de obras de arte.
Los coleccionistas deberían beneficiarse, a través de incentivos fiscales, de la importación, adquisición y conservación de bienes del patrimonio histórico cultural. El 15% en las deducciones en el IRPF debería duplicarse, al igual que en el Impuesto de Sociedades. El bloque fiscal se completaría con un IVA reducido para artistas y galeristas, así como una importante reducción en las tasas de exportación.
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