El escultor español Abelardo Espejo presentó en París la exposición "Mis homenajes", una muestra retrospectiva que pivota en torno a África, el agua y la libertad, que han sido las tres grandes musas de su carrera.
La 28 piezas, que pueden visitarse en la galería Bansard (26, avenue de la Bourdonnais, París)) hasta el próximo 21 de abril, recorren los 33 años de carrera escultórica de Espejo (Jaen, 1947), un ex ingeniero que trabaja "con la misma ilusión" que en sus inicios y que entiende la libertad creativa una terapia vital.
"Cuando la edad va avanzando, nos tenemos que agarrar a cosas y a mí la escultura me sirve" explicó el artista de trayectoria internacional, que confía terminar para finales de año una nueva hornada de unas 15 obras en las que combinará mármol con acero inoxidable.
Mientras prepara sus nuevas piezas entre sus estudios de Jaén, Granada y París, diseños que le gustaría ver algún día transformadas en obras arquitectónicas como rascacielos, presenta en París el que ha sido su trabajo de las últimas décadas, esencialmente en acero, bronce, acero inoxidable y madera.
El primero de los ejes de su trayectoria pasa por África, continente que admira desde la distancia y que le sirvió de inspiración para elaborar una serie de máscaras, explica.
Otro de los pilares de su trabajo es el agua, representada por columnas curvadas simétricas y asimétricas que, en gran formato, ha salteado por la geografía de medio planeta, de Granada a Bruselas, pasando por París, Zaragoza, Sana o Aman.
Y la tercera de sus inspiraciones es la libertad, que lleva a París a través de una pieza realizada con motivo de la visita de Simon Peres y Yaser Arafat a Granada en 1993 y que pasó a formar parte de la colección de la UNESCO.
El escultor, que bromea sobre sus inicios sobre ingeniero y dice que de aquellos años aprendió lo suficiente para que no se le caigan las esculturas, se interesa por la escultura arquitectónica y reconoce que cuando más disfruta es cuando el público le confiesa que se identifica con su obra.
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