La 75ª edición de la Bienal del Whitney (hasta el 30 de mayo), titulada escuetamente 2010, es la primera de la historia en la que la presencia femenina es mayoritaria. El dato: tan sólo 55 artistas participan en esta edición, la mitad que en años anteriores.
La ultragalardonada Stephanie Sinclair ocupa tres paredes con sus estremecedoras fotografías de mujeres afganas autoinmoladas en protesta por el maltrato al que las someten sus maridos.
En otra sala, las desasosegantes fotografías de la serie Marine Wedding de Nina Berman documentan la vida del marine Ty Ziegel, completamente desfigurado durante la guerra de Irak.
Hay un espacio inmenso dedicado a las acuarelas de Charles Ray, y otra sala en la que los diminutos óleos de Maureen Gallace se mezclan con las obras abstractas de Julia Fish.
En la última planta del museo se ha organizado la retrospectiva Coleccionando Bienales. Ahí se muestra lo mejor de cada década, desde Rauschenberg hasta Andy Warhol o Jasper Jones.
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