En el 204 de la Quinta Avenida, en pleno Madison Square, basta con mirar hacia arriba y en el vértice de la azotea de un edificio de cuatro plantas, un hombre medio quemado, color bronce, parece dispuesto a saltar… Pero que no cunda el pánico, se trata de la exposición “Event Horizon” de Gormley, experto en controversias solo levemente perversas.
Anthony Gormley, ejerce como niño tremendista del arte británico, y la citada estatua no es la única que instala en Manhattan. Hasta el 15 de agosto de 2010, 31 edificios de Manhattan albergarán las 31 figuras del artista desde lo alto de rascacielos o simplemente colgadas del vacío.
Gormley, con este trabajo, demuestra ser un paciente explorador del cuerpo humano, un hilador de músculos, tendones y ojos que luego corona de aire en los rascacielos o bautiza con agua en una playa remota y antigua.
Pero la iniciativa de Anthony Gormley, ha sido tomada con cautela por la policía, que ya ha recibido innumerables llamadas telefónicas de ciudadanos que interpretan que se encuentran antes espantosos ensayos de un suicidio inminente.
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