Durante los preparativos para el desfile conmemorativo del 65º aniversario de la Victoria sobre el nazismo, varios especialistas auscultaron el portalón de acceso de la torre Spasskaya y descubrieron para su asombro que el legendario icono Spas (Salvador), que se creía destruido por la Revolución de Octubre, había estado en realidad siempre ahí, emparedado tras un falso tabique de estuco.
"El icono estaba cubierto con una reja metálica, una rejilla y por encima de ambas una capa de yeso", explica Alexander Gatilin, portavoz de Fundación de San Andrés Pervozvanni, encargada de su restauración. Desde la segunda rejilla al icono había una distancia de seguridad de diez centímetros, lo que indica que quien tapió las imágenes hizo todo lo posible por conservar las reliquias para tiempos mejores, conjeturan los expertos. El icono, que mide 1,10 por un metro, fue colocado en la torre en 1659; su última restauración data de 1896.
Quienes estos días visitan la plaza Roja pueden apreciarlo detrás de varios andamios y de una tela protectora de color verde. En la pintura aparece Jesucristo, y postrados ante él, los santos Sergius de Radonezh y Varlaam de Khutyn. El icono convive con la estrella roja que corona la torre Spasskaya, famosa por su carrillón.
Según los expertos, a comienzos del siglo XX fueron retiradas las últimas capas de pintura añadidas sobre la tabla y el icono que ahora sale a la luz es la viva imagen del santo tal y como fue pintado a finales del siglo XVI.
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