Confiemos en que la nieve con la que se despidió diciembre anuncie un año más venturoso que el
que acabamos de cerrar. 2009 no ha sido bueno para el mercado del arte (ni para otros muchos),
eso nadie lo pone en duda, sin embargo, la situación no es tan catastrófica como algunos insisten
en pintarla. Las subastas de otoño fueron bastante flojas en lo que a ventas se refiere, pero las de
Navidad han arrojado unos resultados bastante positivos que animan a apostar por el arte como
inversión, y más a los precios actuales. Los agentes del mercado confían en el nuevo año para
empezar a recuperar el ritmo perdido.
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