Para el conjunto de las subastas españolas, el año no ha empezado mal, ni mucho menos. Es cierto
que las cifras de negocio no son las mismas que las de ejercicios anteriores, pero se está comprando
y vendiendo mucho más de lo cabría esperar en la actual coyuntura económica. Es cierto que hay
casas de subastas a las que no les van demasiado bien las cosas, pero son muchas más las que
capean el temporal con destreza y ven aumentar el número de compradores que aprovechan la
ocasión para conseguir piezas de calidad a muy buenos precios. Quien más se resiente en estos
momentos es el arte contemporáneo, el más especulativo en los últimos años. Quizás sea
interesante una corrección de precios que ponga a cada uno en su sitio.
Ir a reportajes
|