Toda una generación de pintores españoles nacidos entre los años 1840 y 1860 se dedicó a la pintura de casacón, género vigente hasta finales de siglo y que, con algunas excepciones que continuarían unos años más, se vería agotado en 1890. En su momento permitió a muchos artistas vivir de ella, llegando a ser la producción española que mejor se vendía en el extranjero. Hoy, sus vivos colores y suelta pincelada siguen haciendo las delicias de coleccionistas y amantes del arte, que no tienen dificultad en encontrar buenas piezas en el mercado.
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