A la crisis hay que mirarla de frente y sin pestañear, mientras seguimos pedaleando sin parar porque el que deja de hacerlo se caerá de la bicicleta. Aquellos que pongan mayor empeño en seguir adelante serán quienes salgan mejor parados de estos tiempos difíciles. Con templanza, valentía y una buena dosis de astucia, la situación que algunos pintan como desastrosa puede convertirse en trampolín hacia un futuro muy próspero.
Aplicado al mercado del arte, aquellos que no tiemblen a la hora de comprar o de vender serán quienes se hagan con el santo y la peana. Los que echan a correr para esconderse en los cuarteles de invierno mientras pasa la plaga, puede que estén dejando escapar la oportunidad de su vida. En febrero hay subastas y ferias suficientes como para animar al más indeciso.
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