Las casas de subastas desafían a la crisis con sus mejores galas. Por los catálogos de este mes desfilan desde
un Van Dyck de 400.000 euros a un Fortuny de 200.000, pasando por un Romero de Torres de 380.000, un
Sorolla de 300.000 o un Nonell de 210.000. Hay salas que han optado, sin embargo, por tentar al comprador
con rebajas insuperables y ofrecen pintura de todos los tiempos a precios de ocasión. A eso hay que añadir
la larga lista de muebles y objetos de arte en cifras nunca vistas. Y también joyas (incluso del siglo XVI),
relojes, libros, monedas (el oro no para de subir)... Las cincuenta páginas que dedicamos en este número a
las ventas de Navidad son sólo una pequeña muestra de lo que traen las últimas subastas del año.
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